Lleva la casa desde 2019. Decide cuándo empieza y cuándo acaba cada costera.
Cuatro generaciones en el mismo muelle
En 1931 Joxe Mari Aranburu, patrón de un bonitero, empezó a cocer en casa el bonito que no vendía en la lonja. Su mujer, Miren, lo metía en tarros. Hoy la fábrica sigue en el mismo muelle, con cristalera a la sala de fileteado, y la lleva su bisnieta.
Nunca hemos tenido más de veinte personas. No queremos tenerlas: el bonito se limpia a mano y la anchoa se abre una a una, y eso no escala.
Las manos
Treinta y un años abriendo anchoas. Enseña a las nuevas.
El bonitero de la casa. Pesca a caña desde los dieciséis.
Cuatro compromisos
No enlatamos pescado congelado fuera de temporada. Si se acaba, se acaba.
Cada lata dice el puerto y la costera. Lo puedes comprobar.
Bonito limpiado a mano y anchoa fileteada una a una. Veinte personas, no más.
Ninguna lata sale antes de seis meses. La conserva mejora esperando.