Nerea Otxoa
Quince años de asador antes de esto. Decide lo que entra y lo que sale de la carta, y no admite recursos. Si una hamburguesa no le convence a la tercera prueba, no llega a la pizarra.
Y seguimos discutiendo por el mismo asunto: cuánto se aprieta la carne contra la plancha. Ni un día de acuerdo.
Nerea trabajaba de cocinera en un asador de Getxo y Julen montaba andamios. Se conocieron en la cola de una hamburguesería de Bilbao en la que estuvieron esperando cuarenta minutos para que les dieran algo tibio en una caja de cartón blando. Salieron de allí cabreados y con una idea.
En marzo de 2019 compraron una Citroën Jumper de segunda mano con 240.000 kilómetros, le metieron una plancha de hierro fundido y la aparcaron en la campa de Zorrotzaurre los viernes por la tarde. Los primeros seis meses vendieron una sola cosa: pan, carne, queso y cebolla. Nada más. No por minimalismo: no cabía nada más.
Lo del reparto vino porque llovía. En Bilbao llueve. Cuando llovía no venía nadie a la campa, así que Julen empezó a llevar los pedidos en la bici a los pisos de alrededor con una mochila térmica de camping. En dos meses repartían más de lo que vendían por la ventanilla.
El local del Casco Viejo lo cogieron en 2021, cuando el bar que había antes echó el cierre. Sigue teniendo la barra de mármol original, que no quisimos tirar, y una gotera en el almacén que llevamos tres años diciendo que vamos a arreglar.
La barra de mármol que no tiramos
La plancha, a las 20:40
Julen, la bici y la lluviaUna plancha, cuatro taburetes y una sola hamburguesa en la carta. Los viernes en la campa de Zorrotzaurre, de 19:00 a la hora que fuera.
Todo cerrado. Sobrevivimos repartiendo con dos bicis prestadas y una lista de teléfonos escrita a mano en una libreta. Aún la tenemos.
Ronda 14. Dieciocho cubiertos, una cocina de nueve metros cuadrados y la barra de mármol del bar anterior.
La sacamos para las fiestas de Bilbao pensando que duraría una semana. Lleva tres años en la carta y no nos dejan quitarla.
Nos salimos de las plataformas. Se llevaban un tercio del ticket y la comida llegaba fría. Ahora repartimos nosotros, con nuestras cajas y nuestra gente.
Nueve personas, siete barrios, y la misma discusión de siempre sobre cuánto hay que apretar la carne.
Somos nueve y ninguno quiere salir en una foto. Estos son sus sitios, que es casi lo mismo.
Quince años de asador antes de esto. Decide lo que entra y lo que sale de la carta, y no admite recursos. Si una hamburguesa no le convence a la tercera prueba, no llega a la pizarra.
El de la furgoneta. Sigue haciendo el turno de reparto los viernes porque dice que así se entera de lo que falla. Normalmente tiene razón.
Lleva la sala y el teléfono a la vez sin despeinarse. Es quien decide en qué orden salen los pedidos cuando la cocina va con quince minutos de retraso.
Cuatro proveedores. Los cuatro tienen nombre, teléfono y un sitio al que se puede ir en coche en menos de una hora.
Vacuno de caserío, despiece propio. Nos guardan la aguja y el morcillo, que es la mezcla con la que picamos. Nada de carne preformada.
El pan brioche lo amasan de madrugada y nos lo bajan andando en una carretilla a las 11:00. Por eso no tenemos pan del día anterior: no hay dónde guardarlo.
Lechuga, tomate, cebolla y los pimientos de Gernika de temporada. En invierno el tomate no es de aquí y lo decimos en la pizarra, que no pasa nada.
La cerveza de trigo y la que va en el rebozado de los aros de cebolla. Nos traen un barril los martes y otro los viernes.
No hay carne hecha esperando bajo una lámpara. Por eso tardamos treinta minutos y no diez, y por eso no vamos a tardar diez nunca.
Nuestra gente, en nómina y con caja térmica propia. Nos costó dinero salirnos de las plataformas y lo volveríamos a hacer.
Cartón y celulosa, sin plástico ni aluminio. La caja aguanta el viaje y luego va al contenedor marrón. Nos sale un 14 % más caro.
Sin discutir y sin foto. Nos ha pasado 41 veces en el último año y las 41 lo volvimos a hacer.
La carta entera está a un clic. Y si prefieres verlo en persona, la barra de mármol sigue en el mismo sitio.
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