Una hamburguesería de barrio en Barakaldo con una idea fija: carne de verdad, producto de cerca y nombres que se recuerdan. Lo demás —la salsa Belcebú, los Iñakis del infierno, las Patatas 666— es consecuencia.
Toda la carnaza es de vaca rubia gallega de máxima calidad. Doscientos gramos por hamburguesa.
La carne madura entre treinta y sesenta días antes de tocar la plancha. Por eso sabe a lo que sabe.
Todas van en brioche: tierno, un poco dulce y con cuerpo para aguantar lo que lleva dentro.
Piquillos de Mendavia a la leña, cebolla morada de Zalla, queso Idiazabal. Lo que hay aquí al lado, aquí en el pan.
Los ingredientes que salen en la carta con nombre y apellido.
En Escuela de Artes y Oficios 11, a cuatro minutos andando de la estación de Desertu-Barakaldo y al lado del estadio. Con terraza.